Sí, puede ocurrir que el tratamiento pierda eficacia con el tiempo. A menudo, esto se debe a pequeños errores de aplicación que se pueden solucionar rápidamente. Algunas de las causas más comunes de la pérdida de eficacia son, por ejemplo:
Si, tras un periodo prolongado de terapia eficaz, el tratamiento deja de funcionar de repente y ninguno de estos puntos se aplica, vale la pena fijarse en los cambios en la vida cotidiana o en la aplicación. Algunos ejemplos son:
- más estrés
- medicamentos nuevos o diferentes
- otros productos de cuidado personal o cosméticos
Dependiendo de la causa, se pueden ajustar estos factores o aplicar la terapia con mayor frecuencia para volver a conseguir el efecto habitual.
En casos excepcionales, el cuerpo también puede simplemente acostumbrarse al tratamiento. En ese caso, puede ser útil hacer una pausa de al menos 6 semanas y, a continuación, volver a iniciar la terapia.