Las mujeres embarazadas, las madres lactantes y los niños pequeños se consideran grupos de pacientes especialmente vulnerables. Dado que aún no existen suficientes estudios clínicos sobre ellos, por precaución no deben ser tratados con este método.
En el caso de los niños menores de 6 años, a esto se suma que, incluso bajo supervisión, a menudo les resulta difícil seguir las instrucciones terapéuticas durante un periodo de unos 15 minutos. Además, sus extremidades son aún demasiado pequeñas para poder realizar el tratamiento de forma fiable y segura.