La razón más común por la que el tratamiento no funciona bien es que hay demasiada agua en las bañeras. Además, un nivel de agua demasiado alto en los laterales de las manos o los pies puede provocar rápidamente irritaciones en la piel (véase «¿Irritaciones cutáneas a lo largo de la línea de flotación?»).
El nivel del agua determina qué zonas de la piel son atravesadas por la corriente. Lo mejor es sumergir solo el tercio inferior de los dedos de las manos o los pies en el agua. De este modo, la corriente puede actuar de manera uniforme sobre las palmas de las manos o las plantas de los pies, donde más se necesita.
Si el nivel del agua es más alto:
- el agua entra en contacto con más piel y la densidad de la corriente disminuye,
- la corriente fluirá preferentemente a través de las capas de piel más finas de los laterales. Es el camino más fácil para la corriente.
Las consecuencias:
- La terapia es notablemente menos eficaz en las zonas cutáneas importantes y más gruesas (palmas de las manos/plantas de los pies).
- En los laterales, la densidad de la corriente aumenta considerablemente, lo que puede provocar rápidamente irritaciones cutáneas a lo largo de la línea de flotación.
En resumen: un nivel de agua adecuado garantiza una mayor eficacia y protege su piel.