En la práctica se ha demostrado que la corriente continua suele ser mucho más eficaz. Por eso se recomienda en la mayoría de los casos.
La corriente pulsada es, en realidad, también corriente continua, pero se activa y desactiva muy rápidamente. Por ello, con la misma intensidad de corriente, resulta menos eficaz que la corriente continua pura.
Sin embargo, una ventaja de la corriente pulsada es que el tratamiento resulta más agradable. Muchos usuarios pueden ajustar intensidades de corriente algo más altas sin que resulte molesto. No obstante, en general, esta ventaja no basta para compensar su menor eficacia.
¿Cuándo es recomendable la corriente pulsada?
La corriente pulsada es especialmente adecuada cuando solo es posible aplicar corrientes muy pequeñas (1-3 mA), por ejemplo, en niños con manos o pies pequeños o en usuarios muy sensibles. En estos casos, la corriente pulsada tiene la ventaja de que la intensidad de la corriente se puede ajustar en incrementos más precisos.