Sí, es posible. El objetivo del tratamiento es reducir la sudoración en la fase de mantenimiento a un nivel normal y mantenerla estable. Por lo tanto, utilice la iontoforesis con agua del grifo solo con la frecuencia necesaria, y lo menos posible. Todo lo que supere este límite se considera un exceso de tratamiento.
El exceso de tratamiento suele notarse rápidamente: la piel se vuelve «completamente seca» y pueden aparecer irritaciones, como por ejemplo picor.
Además, las aplicaciones demasiado frecuentes pueden hacer que el tratamiento sea menos eficaz. Muchas personas afectadas intentan entonces intensificar aún más la terapia, lo que suele agravar el problema.
Otro posible problema es la denominada «sudoración compensatoria»: el cuerpo desplaza la sudoración a otras zonas o a zonas adyacentes.
Si tiene la impresión de que está sobretratándose, lo mejor es interrumpir el tratamiento durante al menos seis semanas. Después, puede volver a iniciar el tratamiento inicial.