Hiperhidrosis

Hiperhidrosis primaria y secundaria

Manos sudorosas (hiperhidrosis)

La sudoración es saludable y constituye una reacción normal del cuerpo ante situaciones cambiantes. Por ejemplo, las personas sudan cuando hay altas temperaturas, al realizar esfuerzo físico o en situaciones de estrés. Sin embargo, algunas personas sufren sudoración intensa y persistente sin que exista un desencadenante aparente. Esta sudoración excesiva no es normal y se denomina hiperhidrosis. El término proviene del griego y se compone de «hyper» (demasiado) e «hidrosis» (sudoración).

Para un tratamiento adecuado, es importante distinguir entre hiperhidrosis primaria y secundaria. La hiperhidrosis primaria surge sin causa aparente y se debe a una desregulación del sistema nervioso vegetativo. Las glándulas sudoríparas en sí mismas no están afectadas. El sistema nervioso vegetativo controla de forma autónoma funciones corporales vitales como el equilibrio térmico, la circulación y la respiración. Normalmente, diversos mecanismos reguladores se mantienen en equilibrio mutuo, lo que garantiza una sudoración normal y adaptada a la situación. En la hiperhidrosis, este equilibrio se ve alterado: la parte simpática del sistema nervioso está hiperactiva y el procesamiento de las señales del cerebro a las glándulas sudoríparas a través de los nervios se ve alterado. Las disfunciones subyacentes aún no se han aclarado de forma concluyente.

En la hiperhidrosis secundaria, por el contrario, la sudoración intensa es consecuencia de otra enfermedad o de un tratamiento médico. Dado que las causas de ambas formas son diferentes, también requieren enfoques terapéuticos distintos. Para establecer un diagnóstico seguro e iniciar el tratamiento adecuado, siempre se debe consultar a un especialista en caso de sudoración intensa y molesta.

Distribución, predisposición y edad

Según diversos estudios, aproximadamente entre el 3 % y el 6 % de la población padece hiperhidrosis primaria. En cuanto a la gravedad, la sudoración en estos casos es difícil o imposible de soportar y suele afectar a la vida cotidiana con frecuencia o incluso de forma constante. La distribución de la sudoración es, en gran medida, independiente del sexo. Las zonas más afectadas son las axilas, seguidas de las manos, los pies y la cara.

La hiperhidrosis primaria no es una enfermedad adquirida, sino que se debe a una predisposición personal. En aproximadamente la mitad de los afectados, esta predisposición es de origen genético, es decir: la sudoración intensa ya es un problema familiar.

La sudoración excesiva suele comenzar a partir de una determinada edad. En muchos casos, aparece a una edad temprana, es decir, en la infancia, la adolescencia o la juventud. La hiperhidrosis suele acompañar a las personas afectadas durante toda la vida, aunque puede remitir con la edad.

Partes del cuerpo afectadas

Si la sudoración intensa se produce solo en determinadas zonas del cuerpo, se habla de hiperhidrosis focal. En este caso, la sudoración suele ser bilateral y, a menudo, afecta a varias zonas del cuerpo al mismo tiempo.

Repercusiones en la vida cotidiana y la salud

Hiperhidrosis: la sudoración excesiva se convierte en una carga en la vida cotidiana

La sudoración es un proceso físico natural y necesario. Por lo general, se produce de forma temporal y por causas claras. La piel húmeda, la ropa empapada o el olor a sudor suelen controlarse bien, por lo que apenas afectan a las interacciones sociales.

Sin embargo, para las personas con hiperhidrosis, esta percepción no se cumple. La hiperhidrosis es una compañera constante en la vida cotidiana y provoca una fuerte merma de la calidad de vida tanto en el ámbito laboral como en el privado. A menudo se da por sentado que la sudoración excesiva no es una «enfermedad real». Las personas del entorno reaccionan con incomprensión y evitan el contacto físico. Esto provoca en las personas afectadas sentimientos de vergüenza, miedo y estrés adicional, lo que a su vez puede intensificar la sudoración. En casos extremos, esta carga puede desembocar en la exclusión social y el aislamiento.

Otra consecuencia frecuente de la hiperhidrosis son las enfermedades cutáneas asociadas. El entorno cutáneo permanentemente húmedo provoca un ablandamiento de la piel y favorece las infecciones por hongos, bacterias y virus.

Opciones de tratamiento

Hasta la fecha, no existe ningún tratamiento capaz de eliminar la hiperhidrosis de forma causal, duradera y, al mismo tiempo, sin efectos secundarios ni riesgos. Sin embargo, actualmente se dispone de una amplia variedad de opciones terapéuticas con las que se puede reducir notablemente la sudoración excesiva. Estas se diferencian, entre otras cosas, en su eficacia, su carácter invasivo, los posibles efectos secundarios, su aplicabilidad en diferentes partes del cuerpo, así como en su disponibilidad y coste.

Los tratamientos pueden clasificarse en lo que se denomina cascada terapéutica: por lo general, a medida que aumenta la eficacia, también aumentan los efectos secundarios y los riesgos. Por lo tanto, el objetivo es encontrar, junto con el médico responsable del tratamiento, una terapia en la que los beneficios, los riesgos y la aplicación se encuentren en una proporción aceptable para cada caso. A menudo es necesario probar varios procedimientos para determinar el tratamiento óptimo.

Además de los remedios caseros, existen las siguientes opciones de tratamiento médico:

  • Antitranspirantes
    Los antitranspirantes contienen cloruro de aluminio, que bloquea temporalmente las glándulas sudoríparas. Deben aplicarse regularmente sobre la piel. La concentración de cloruro de aluminio oscila entre aproximadamente el 1-2 % en los preparados de baja dosis y hasta el 25 % en los de alta dosis. Aunque la eficacia aumenta con el aumento de la concentración, también se incrementa el riesgo de irritación cutánea.
  • Anticolinérgicos tópicos
    Los anticolinérgicos son medicamentos que inhiben la transmisión de señales a las glándulas sudoríparas. En su forma tópica, se aplican regularmente sobre la piel, donde se absorben. Dado que el contacto involuntario con otras zonas de la piel puede provocar rápidamente efectos secundarios, la aplicación se realiza generalmente mediante toallitas especiales o sistemas dispensadores. Los anticolinérgicos tópicos se limitan en su aplicación a determinadas zonas del cuerpo (p. ej., las axilas) y a grupos de edad específicos.
  • Iontoforesis con agua del grifo
    En la iontoforesis con agua del grifo se hace pasar una corriente continua débil a través de las zonas cutáneas afectadas. La corriente fluye a través del agua del grifo: las manos y los pies se tratan en cubetas de agua, mientras que para las axilas u otras partes del cuerpo se utilizan electrodos con paños de esponja húmedos. El efecto es reversible, por lo que el tratamiento debe realizarse de forma permanente y regular.
  • Toxina botulínica
    La toxina botulínica bloquea los impulsos nerviosos que llegan a las glándulas sudoríparas. Tras la inyección en las zonas cutáneas afectadas, el efecto se nota rápidamente y suele durar unos seis meses. Posteriormente, es necesario repetir el tratamiento. Esta terapia también conlleva riesgos y efectos secundarios y se utiliza preferentemente en la zona de las axilas.
  • Anticolinérgicos farmacológicos
    En forma de comprimidos o gotas, los anticolinérgicos actúan de forma sistémica en todo el cuerpo y son especialmente adecuados cuando hay varias zonas del cuerpo afectadas. Sin embargo, dado que no solo influyen en la producción de sudor, sino también en otras funciones corporales, al aumentar la dosis suelen producirse diversos efectos secundarios físicos y psíquicos.
  • Extirpación de las glándulas sudoríparas
    La extirpación de las glándulas sudoríparas constituye una opción terapéutica permanente e irreversible. Para lograr resultados satisfactorios, en algunos casos pueden ser necesarias varias intervenciones. Se utilizan diversos procedimientos, entre ellos la aspiración quirúrgica, los tratamientos con láser o los procedimientos térmicos. Estas intervenciones conllevan riesgos y efectos secundarios y se realizan exclusivamente en la zona de las axilas.
  • Simpatectomía
    En la simpatectomía, las vías nerviosas entre el cerebro y las regiones corporales afectadas se seccionan o bloquean de forma irreversible. La intervención se realiza cerca de la columna vertebral, a la altura del tórax o de la columna lumbar. El efecto es inmediato, pero en aproximadamente el 90 % de los casos se produce la denominada sudoración compensatoria en otras partes del cuerpo. Debido a los riesgos considerables, la simpatectomía se considera la última opción de tratamiento (ultima ratio).

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