Iontoforesis con agua del grifo

Antecedentes

Ya a finales del siglo XIX se utilizaba la corriente continua con los correspondientes electrodos corporales para diversos fines terapéuticos. El efecto antisudor de la iontoforesis con agua del grifo se describió por primera vez en la década de 1940. Sin embargo, no fue hasta finales de la década de 1960 cuando se dispuso de un dispositivo viable. En la década de 1990 salieron al mercado los primeros dispositivos comerciales, que en un principio solo se utilizaban en clínicas y consultas médicas.

Gracias a los avances técnicos, más tarde se hizo posible su uso en el hogar. Dado que el tratamiento debe realizarse de forma regular y continuada, la terapia domiciliaria supone un gran alivio para los usuarios. Esto ha contribuido de manera decisiva a la difusión y aceptación mundial de la iontoforesis con agua del grifo.

La iontoforesis con agua del grifo en las axilas, explicada de forma sencilla

Principio y aplicación

La iontoforesis con agua del grifo requiere una fuente de corriente continua, dos electrodos y agua del grifo. Se conectan dos extremidades a la fuente de corriente y a los electrodos, respectivamente, de modo que pueda producirse un flujo de corriente o de iones a través de las zonas afectadas de la piel y el cuerpo. Los iones con carga positiva disueltos en el agua y en el cuerpo se desplazan hacia el cátodo, mientras que los iones con carga negativa se desplazan hacia el ánodo.
El agua del grifo actúa como medio conductor de la electricidad entre los electrodos y la piel. De este modo, se evita el contacto directo de la piel con los electrodos y se consigue un flujo de corriente lo más homogéneo posible a través de la piel. Además, el agua actúa como tampón de pH, ya que en las superficies de los electrodos se producen variaciones del valor del pH que, sin un medio tampón, podrían provocar quemaduras por corriente en la piel.
Las manos y los pies se tratan por pares en dos cubetas llenas de agua del grifo. Otras partes del cuerpo, como las axilas o la cara, también se tratan por pares con dos electrodos, cubiertos por paños de esponja previamente empapados en agua del grifo.

más información sobre la aplicación

Principio de funcionamiento de la iontoforesis con agua del grifo: transporte de iones a través de la piel, especialmente a través de las glándulas sudoríparas

Efecto terapéutico

Durante el tratamiento de iontoforesis, los iones disueltos en el agua se desplazan, sobre todo a través de los conductos sudoríparos, hasta las glándulas sudoríparas y las capas más profundas de la piel; precisamente esos conductos por los que el sudor también se transporta hacia el exterior mediante el transporte iónico.

El efecto de la iontoforesis con agua del grifo se produce de forma retardada y requiere varias aplicaciones. Los conductos y las glándulas sudoríparas no sufren cambios morfológicos. Además, el efecto reductor de la sudoración es reversible, es decir, una vez finalizado el tratamiento, la sudoración se reanuda al cabo de un tiempo y vuelve a alcanzar el nivel inicial.

El efecto depende en cierta medida también de la dirección de la corriente continua. Esta es algo mayor en el electrodo positivo (ánodo) que en el electrodo negativo (cátodo). Las concentraciones iónicas y los valores de pH opuestos reducen por igual la sudoración, aunque en diferente medida.

El mecanismo de acción exacto de la iontoforesis con agua del grifo aún no se ha aclarado. Se descarta más bien una obstrucción de los conductos sudoríparos, ya que esto obstaculizaría significativamente el flujo de corriente y de iones. Una hipótesis explicativa que se menciona con frecuencia en la literatura parte de una alteración del transporte de iones en el glómero secretor de las glándulas sudoríparas. En cualquier caso, el flujo de corriente y de iones normaliza la sudoración excesiva.

Eficacia demostrada

La eficacia de la iontoforesis con agua del grifo se evalúa a partir de diversos parámetros. Antiguamente, la sudoración se medía mediante materiales absorbentes, evaluando el aumento de peso o el cambio de color de estos. Sin embargo, estos métodos solo proporcionan datos puntuales. Hoy en día, en su lugar, se pregunta a los propios afectados por el grado de gravedad de su sudoración. La evaluación se realiza mediante la denominada puntuación HDSS (Hyperhidrosis Severity Score). Otra prueba de la eficacia es la medición de la mejora en la calidad de vida mediante la puntuación DLQI (Dermatology Life Quality Index).

En las últimas décadas, la eficacia de la iontoforesis con agua del grifo se ha investigado en numerosos estudios internacionales y series de casos. La terapia se considera muy eficaz y, al mismo tiempo, con pocos efectos secundarios. Las tasas de éxito determinadas oscilan entre el 80 % y el 100 %. En las guías médicas para el tratamiento de la hiperhidrosis, la iontoforesis con agua del grifo lleva más de 20 años consolidada como método terapéutico recomendado.

Indicaciones y contraindicaciones

La indicación más frecuente de la iontoforesis con agua del grifo es el tratamiento de la hiperhidrosis focal. Otros campos de aplicación son el tratamiento del eccema dishidrótico de manos y pies, así como de las verrugas resistentes al tratamiento. Por último, la iontoforesis con agua del grifo también se utiliza para el alivio local del dolor.

La iontoforesis con agua del grifo no debe utilizarse en los siguientes casos:

  • Marcapasos o desfibriladores
  • Implantes metálicos y otros objetos conductores que se encuentren en el flujo directo de corriente entre los electrodos
  • Arritmias cardíacas
  • Enfermedades neurológicas
  • Enfermedades o defectos en la zona de aplicación, como inflamaciones, trombosis, trastornos circulatorios o defectos cutáneos
  • Restricciones de edad (dependiendo del fabricante del dispositivo)

Riesgos y efectos secundarios

  • Piel seca y picor tras el tratamiento
  • Hormigueo y ardor en las zonas tratadas
  • Enrojecimiento y ampollas reversibles
  • Efecto de «cerca eléctrica» leve
  • Quemaduras puntuales por descarga eléctrica

Comparación con otros tratamientos para la hiperhidrosis

Iontoforesis con agua del grifo

  • Eficacia
    Eficacia elevada y probada
  • Riesgos y efectos secundarios
    Por lo general, los efectos secundarios son pocos y leves
  • Zonas del cuerpo tratables
    Apto para numerosas zonas del cuerpo
  • Tipo de tratamiento
    Conservador: sin alteraciones permanentes de las glándulas sudoríparas ni del sistema nervioso
  • Invasividad
    No invasivo
  • Principios activos y medicamentos
    Ninguno
  • Idoneidad para niños y adolescentes
  • Esfuerzo y costes
    Adquisición única, aplicación regular

Otros métodos terapéuticos

  • Eficacia
    Eficacia limitada, especialmente en el caso de los antitranspirantes
  • Riesgos y efectos secundarios
    Irritaciones cutáneas más intensas, posibles efectos secundarios sistémicos, sudoración compensatoria y cicatrices
  • Zonas del cuerpo tratables
    Normalmente se limita a las axilas o a unas pocas zonas del cuerpo. Excepción: antitranspirantes
  • Tipo de tratamiento
    En algunos casos no es reversible, p. ej., en la extirpación de glándulas sudoríparas o la simpatectomía
  • Invasividad
    Invasivo en el caso de la toxina botulínica, la extirpación de glándulas sudoríparas y la simpatectomía
  • Principios activos y medicamentos
    Cloruro de aluminio, anticolinérgicos, toxina botulínica
  • Idoneidad para niños y adolescentes
    A excepción de los antitranspirantes, solo aptos de forma limitada o no aptos
  • Esfuerzo y costes
    O bien costes recurrentes en caso de uso repetido, o bien costes elevados para intervenciones puntuales